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Un recorrido por el Arte

CON LA VISTA PUESTA EN LA MUJER

Esta imagen, es originalmente una alegoría del sol ardiente de junio, pero para nosotros la mujer que descansa plácidamente con un pecho descubierto representa a la mujer enferma con cáncer de mama, de la que es imposible saber si ya ha sido intervenida o está en el trance de la espera.

En todo caso, su sueño es tranquilo, su  belleza se encuentra intacta y la durmiente está completa.

Es una obra del pintor prerrafaelista inglés Frederick Lighton (1830-1896). El cuadro al óleo se encuentra en El Museo de Arte de Ponce en Ponce, Puerto Rico.

Santa Águeda en la prisión, de Andrea Vaccaro, que se halla en el Museo del Prado.

Santa Águeda, de Francisco de Zurbarán, hacia 1630-33, óleo que se encuentra en el Musée Fabre, de Montpellier. La santa aparece llevando una bandeja con sus pechos seccionados.
Psique y Eros, o Alma y Amor. Cupido, alado hijo de Venus, lleva el carcaj con las flechas de amor u odio a su espalda, y parece besar a Psique, la mortal que enamoró al divino porque se pinchó con su propia flecha, que tiene una mariposa sobrevolando su cabeza, en alegoría de los pensamientos y del alma. Según cuenta Apuleyo en El asno de oro, Psique tuvo que superar varias pruebas que le puso Venus, la madre de Eros, hasta conseguir al fin recuperarle y celebrar las bodas en el Olimpo.

Santa Ágata o Águeda, de Massimo Stanzione, quien hacia 1640 representa a la santa con una serena belleza en el rostro, un torneado de las delicadas manos y una cuidada intensidad del color.

Su muerte, acaecida en el año 251 y coincidente con una terrible erupción del volcán Etna, situado junto a su ciudad natal y al que consiguió aplacar, la convirtió para siempre en abogada contra los desastrosos efectos del fuego, así como en patrona de los fundidores de campanas, quizá por el símil entre la colada del bronce fundido y la originada por la lava de los volcanes.

La obra pertenece a una colección particular de Madrid.

La Venus del espejo, de Velázquez. Es el primer desnudo integral de la pintura española, pero presentado de espaldas, de forma que Cupido, el hijo de Venus, sostiene el espejo en que la bella se contempla y donde vemos el reflejo de su rostro, aunque no sus pechos, que por fuerza hay que adivinar y están dibujados en la imaginación del espectador. El Amor y la Belleza, en perfecta armonía.
La obra, pintada hacia 1650 se encuentra en la National Gallery de Londres.

Santa Águeda nació en la ciudad siciliana de Catania y por su fe fue objeto de horribles torturas a manos del prefecto Quintiliano quien, además de azotarla y colgarla cabeza abajo, ordenó a sus esbirros cortarle los pechos -luego repuestos de forma milagrosa por San Pedro-, episodio éste de su martirio que con el tiempo llegaría a ser el más conocido, dando origen a su patronazgo sobre las nodrizas y a su invocación protectora contra las enfermedades mamarias de la mujer.

Busto relicario de Santa Águeda, que la representa sosteniendo la bandeja con sus pechos. Se halla en al Capilla relicario de la Iglesia de Santiago el Real, en Medina del Campo.

La Venus de Milo, obra de la escultura clásica griega fue considerada en los últimos siglos, desde que fue redescubierta rota en 1820 en la isla griega de Melos, el paradigma de la belleza femenina, sin que los intentos de reconstruir la forma completa original hayan podido menguar su valoración.

La obra, de algo más de dos metros de altura, fue realizada por un autor anónimo a fines del siglo II a.C., cuando ya había desaparecido el pudor para representar desnudo el cuerpo humano de la mujer que rigió en el período clásico anterior (siglo V a.C.). Representa a la diosa Afrodita griega, la Venus romana. Quizá sostenía una manzana con la mano. Responde al idea de belleza clásico, en el que los pechos y el ombligo deben formar una triángulo equilátero.

Se conserva en el Museo del Louvre de París